1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas, 2 que viendo los hijos de Elohim que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 3 Y dijo YHWH: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años. 4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Elohim a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
Bereshit6:1-4
La expresión hebrea utilizada en este pasaje es “benei Elohim” lo que traducido es “hijos de Elohim” no se refiere a seres humanos comunes y corrientes, ya que de ser así estas relaciones fueran normales al igual que el engendramiento de hijos, esta expresión es usada en la Biblia para designar a ángeles, que en el libro de Enoc también son llamados Vigilantes.
CAPITULO 6
- Así sucedió, que cuando en aquellos días se multiplicaron los hijos de los hombre, les nacieron hijas hermosas y bonitas;
- y los Vigilantes, hijos del cielo las vieron y las desearon, y se dijeron unos a otros: “Vayamos y escojamos mujeres de entre las hijas de los hombre y engendremos hijos”.
- Y eran en total doscientos los que descendieron sobre la cima del monte que llamaron “hermon”,…
Entonces tenemos por un lado ángeles y por otro lado mujeres, dos especies distintas que al juntarse crearon una nueva especie, una nueva genética, los “nefilím” que traducen como gigantes. El libro de Enoc lo explica de la siguiente manera:
CAPITULO 7
- Todos y sus jefes tomaron para sí mujeres y cada uno escogió entre todas y comenzaron a entrar en ellas y a contaminarse con ellas, a enseñarles la brujería, la magia y el corte de raíces y a enseñarles sobre las plantas.
- Quedaron embarazadas de ellos y parieron gigantes de unos tres mil codos de altura que nacieron sobre la tierra y conforme a su niñez crecieron;
- y devoraban el trabajo de todos los hijos de los hombres hasta que los humanos ya no lograban abastecerles.
- entonces los gigantes se volvieron contra los humanos para matarlos y devorarlos;
- Y empezaron a pecar contra todos los pájaros del cielo y contra todas las bestias de la tierra, contra los reptiles y contra los peces del mar y se devoraban los unos la carne de los otros y bebían sangre.
- Entonces la tierra acusó a los impíos por todo lo que se había hecho en ella.
Entonces la unión entre estos ángeles y las mujeres (humanos) generó una tercer especie, los “nefilím” o gigantes, los cuales fueron una genética muy distinta, los gigantes no eran ángeles sino que una especie distinta, una entre ángeles y humanos. Por decreto Divino estos ángeles no fueron perdonados, sino que fueron condenados a ser encadenados en las tinieblas hasta el Gran Juicio Final, en referencia a esto es que el escritor de la carta a Yehuda (Judas) dijo lo siguiente:
Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron.
Jud 1:5
Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;
Jud 1:6
Y con respecto a estos nefilim o gigantes, al morir no podían ir al seol como las almas de los humanos, porque no eran humanos, tampoco podían ascender al Cielo porque no eran ángeles, o sea que no podían ser tratados ni como humanos ni como ángeles, porque no eran ni uno ni otro, así que el Trono Celestial decretó algo especial sobre ellos, es lo que a continuación narra el libro de Enoc:
CAPITULO 15
8. Y ahora, los gigantes que han nacido de los espíritus y de la carne, serán llamados en la tierra espíritus malignos y sobre la tierra estará su morada.
Enoc 15:8
9. Los espíritus malos proceden de sus cuerpos, porque han nacido de humanos y de los santos Vigilantes es su comienzo y origen primordial. Estarán los espíritus malos sobre la tierra y serán llamados espíritus malos.
Enoc 15:9
10. Los Espíritus del cielo tienen su casa en el cielo y los espíritus de la tierra que fueron engendrados sobre la tierra tienen su casa en la tierra.
Enoc 15:10
Por decreto Divino, estos gigantes al morir se convirtieron en “espíritus malos”, y su morada es aquí en la tierra, ellos son los que ahora se conocen como demonios o espíritus de las tinieblas.
R. Yehuda ben Israel